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Relatos de Viajes

¡Al fin un avión!

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¡Al fin un avión! Ahora, gracias a Dios, respiro bien hondo y grito: ¡he podido volar! Joder, en serio que tengo ganas de esos estallidos en los que te quedas sin aliento, con la garganta raspada, pero una sensación a tope de adrenalina radiante en los músculos de todo tu cuerpo…

Este es mi primer viaje fuera de Cuba; y venga que de larga distancia.

Una sensación agridulce

Cuando, además de viajero de cuerpo y alma, eres también padre, cada despedida es un volcán de emociones terribles. Tanto más, si tus niñas son maravillosas; si disfrutas a plenitud la paternidad; y pasar las horas con ellas es tu mejor experiencia.

(Esta hecatombe se acrecienta cuando te despides de tus seres queridos llevando contigo solo un pasaje de ida.)

Despojos

Lucía y yo disfrutamos del paraíso de tres días juntos organizando el viaje. Como hube de deshacerme de todas mis pertenencias, me las arreglé para disfrutar esa revolución mobiliaria. Regalé la mayoría de mis bienes, vendí los que tenían valor mercantil más demandado, boté algunos, disimulé la mirada hacia otros que dejé al pairo… Toda la ropa y juguetes de Lucía los llevamos para casa de su madre. Los más allegados, y a su vez menos importantes –tal vez te suceda lo mismo con tus objetos más preciados–, los dejé bajo custodia de amigos entrañables.

Arraigo

Para muchos activé el traductor de despedida, conviertiendo la sonrisa en una batería ecológica de suspiros; y sobre todo, orando, pidiendo, implorando a cada instante que esa bella semillita que representa todo en esta tierra, no me olvide apenas tomes el taxi al aeropuerto).

(Hablando de taxis, te recomendaré algunos muchachos en la Habana que parecen estar haciendo las cosas bien. Más abajo te hablo de ellos.)

Con el favor de Dios, hoy, sábado 11 de septiembre de 2021, a diez años del triste suceso en New York, y durante el 874 cumpleaños de Moscow, despego desde el Aeropuerto Juan Gualberto Gómez, de Varadero (VAR) destino capital rusa.

Haciendo la Mochila

Soy Cristiano. Todo se lo debo al Dios del cielo, creador de todo cuanto nos rodea. Sin embargo, como comunicador, podrás darte cuenta que uso varias veces la expresión de agradecimiento más allá de su propia connotación. Es que este viaje ha sido un regalo completo; desde su concepción misma.

Es cierto que esta vez representa un destino doloroso, pero obligado e irrevocable. Una vez más: muy doloroso.

Te cuento algunas pisadas del camino. Desde que mi hermano se marchó en junio decidí trabajar en 4 empleos con la intención de reunirme con él en Russia. Hacía guardias todas las noches, limpié pisos como auxiliar del Grupo de Teatro Rompetacones, limpiaba parte de nuestro templo, me limité aún más de las necesidades básicas y vendí cuanto pude de mis pertenencias para, al cabo de 2 meses tener solo 200 USD.

Presupuesto viajero

Con mis cálculos iniciales configuré una agenda de recaudación que, como te decía, no estuvo más cerca de un tercio.

Todo comenzó cuando visitamos Jorgito y yo, la Oficina de Aeroflot , en el edificio Barcelona, del Miramar Trade Center. En los cristales informaban que la venta de los pasajes se mantenía por moneda nacional al equivalente del CUC, la moneda que pasó de ser el raro billete inventado, al fantasma omnipresente actual. Si te habrás dado cuenta, ahora Cuba tiene tres monedas. Porque no es lo que escriban o publiquen; sino lo que se viva realmente en las calles de cada barrio de este planeta.

Feliz de esa noticia hice mis cuentas. De reunir 5.000 pesos mensuales, en tres meses podría tomar el primer vuelo a Siberia (julio, agosto y septiembre). Para el 10 de septiembre tendría el dinero suficiente, con un ligerito irrecuperable agotamiento correspondiente, pero qué más daba. La causa es viajar.

Me robaron la billetera

A mediados del primer mes nos dimos otra vuelta por Aeroflot. No había cola. ¡Qué raro! Y ya todos los cristales estaban vacío con una sola aclaración en el centro de la puerta que expresaba algo así:

«Nota Importante:

A partir del 12 de julio de 2021, las reservas se harán a través de Tarjetas MLC. El sistema no está implementado aún, por lo que durante estos días solo se realizarán reembolsos…»

¡Dios mío! Me lanzaron el cubo de agua, mejor dicho, de hielo. Todo se fue abajo.

¿Por qué? Pues, muy simple. Por si no eres cubano, te comento que el CUC es a 25 pesos (CUP), mientras que los dólares del nuevo sistema valen dede 60 pesos los billetes reales, a 67 los de las Tarjetas MLC. (Hablo de julio de 2021.) Yo, francamente, prefiero no entrar en ese tema; y menos, luego de la imposición del nuevo Decreto 35. Así que, por miedo, no digo más.

Es fácil darse cuenta que ahora necesitaba el triple de lo que había calculado en los inicios. Dos pensamientos me inundaron: ahora necesito trabajar así hasta año nuevo y, no creo que pueda mantener esta marathon por mucho más de tres meses.

Luego de remorderme el hígado y llorar mi recurrente impotencia cubana, decidí cambiar el paso y mantenerme con solo tres empleos para no enfermar y rehacer mis planes para la primavera-verano 2022.

Pero como los misterios de Dios son eso, misterios… Y cuando ya tu no puedes más es cuando Él se luce. Apareció la luz tras la tormentosa oscuridad. (No me gustan los muchos adjetivos; así que confía cuando me veas usarlos).

Durante el almuerzo con una amiga y poeta me dice sin más: Luciano, ¿quieres que te preste 500 USD que tengo ahí…? Me los pagas luego. –Por supuesto. Fue mi respuesta espontánea.

Corrí a comprar los dólares con el dinero acumulado y… ¿A que no lo sabes? Volví a otro pequeño escollo. ¿CÓMO ES POSIBLE QUE NI TENIENDO EL DINERO PUEDAS HACER ALGO EN CUBA?

Me robaron el derecho

¡Joder! Acabo de darme cuenta que tengo 700 dólares y no puedo reservar un simple boleto de avión. Vaya chiste cubano.

Me senté frente a mi libreta de contacto y redacté un mensaje simple, directo, transparente. No fue este, pero se parecía.

«Fulan@, tengo 700 dólares “en verdes” y necesito reservar online un boleto de avión Varadero-Moscow. Me puedes ayudar… Usted dispone cómo le hago llegar el dinero que poseo.» Comencé por el Pastor Samuel Carlos, los más cercanos, los de mediana amistad… y terminé por desconocidos.

No te voy a realizar el cuento del Tabaco. Muchos, ni respondieron, a otros no les fue posible, una me descargó un lastimero discurso migratorio y…

Arturo y Rosa Amalia, conversaron con un viejo amigo que accedió con gusto. Su hermano vive en la Habana, por lo que fue sencillo entregarle el dinero.

¡Al fin un avión!

Ese mismo día ya disfrutaba la vista de la confirmación en mi correo electrónico: 11 de septiembre, a las 7:10 p.m., aeropuerto de Varadero, aerolínea Aeroflot.

¡Wow! Mi primer vuelo de gran distancia.

Vuelvo a la sensación agridulce del principio y los despojos. En la fecha señalada me subo al bello Airbuss 350, rumbo a ese destino incierto del mochilero, ¿sabes, verdad?

Abrazos Trilce,

Tío Lucio el viajero.

Mi gente, me considero Mochilero de Cuerpo y Alma. ¡Felices viajes! Y nos vemos por las calles del mundo.

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