Mitya y Aricha niños rusos en la nieve
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Митя / Арича: dos expresiones de un mismo personaje

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Hoy he vivido un momento impresionante. No solo en mi experiencia desde el punto de vista viajero, sino humano.Y lo mejor d todo es que me lo han enseñado dos niños rusos de valor genuino.

Salimos del Campamento de Пахомовка (Pakjómovka) sobre las 10 de la mañana. Volvemos a machacar nieve crujiente; esta vez, en busca de los vehículos que dejamos abandonados a la entrada de este lugar recóndito, hace varios días. 

Por momentos cae una persistente y agresiva nieve que penetra hasta los huesos y te impide mirar más allá de tu nariz encapuchada. Amo la nieve, ese fenómeno nuevo para mí. Sin embargo, cuando se une la nevada a un viento casi paralelo al suelo y el polvo blanco del norte se obstina a querer meterse hasta por las retinas, no puedo negar que me… Grrr.

Pero no vengo hoy a contarte sobre la nieve y sus altibajos anímicos (o los míos). Quiero contarte sobre una experiencia trascendental, a la que he llamado, simplemente: Митя и Арича (Mitya y Aricha).

Mitya y Aricha: Niños rusos

Mitya (Митя) conduce el carro de nieves desde la Dacha, cuesta arriba, cuesta abajo. Aferrada sobre este, como si conservara la experiencia de un gran marinero, va Arina (Арина). Nos esperan más de 2 kilómetros hasta el lugar donde se encuentran estacionados los coches.

Mitya es un niño de unos 7 años, de baja estatura y mirada evasiva, pero profunda y amorosa cuando tus ojos chocan con los suyos. Si te guías por sus pupilas es una mezcla de niño bueno con pícaro bandido. Ese personaje carismático y cautivador que asalta las Diligencias en los filmes del oeste (Westerns). El Robin Hood ruso de un metro de altura.

Mitya y Aricha: Niños en la nieve invierno ruso
Mitya y Aricha en el mar de nieve de Pakjómovka, al sur de Moscow.

Caminamos sin detenernos un solo instante. Soy de los que prefieren que los niños se maltraten un poco en sus quehaceres a regalarles la vida fácil. El estúpido paternalismo obsesivo no provoca nada más que su degeneración espiritual. Sin embargo, por cuestiones matemáticas me vi obligado a brindar mi ayuda en aquella empresa. 

– Mitya, ¿quieres que yo conduzca?

– No.

Fue su escueta respuesta.

Minutos más tarde me decido a indagar sobre una recapitulación que estaría bien fundada en el orgullo de cualquier navegante.

– Mitya, ¿lo llevo un rato?

– No. No.

– No te preocupes –le digo pensando en no dañar su ego frente al cansancio–, si quieres lo llevo por un rato solamente.

– Нет. Нет. Она моя сестра. (No. No. Es mi hermana.) Fue su toda respuesta.

Fulminado por aquel inesperado disparo, no tuve más remedio que “esperar a que se cansara más adelante”.

Nieve invierno ruso Pakjomovka
Invierno ruso… Así estaba ese día en Pakjómovka (Пахомовка)
Mitya y Aricha: Invierno Ruso al sur de Moscow
Pakjómovka y la nieve hasta las rodillas. Imágenes como esta pude disfrutar durante varios meses.

Avanzábamos en un mar blanco de incansable nieve. Incluso, por momentos, nos sarandea una lluvia molesta de los dichosos copos que se abalanzan casi perpendicular a nuestros cuerpos.

Se caen varias veces, tropiezan, se despeñan por una cuesta para abajo, escalan la pendiente próxima… Nunca escuché una queja; ni le vi mirando hacia atrás.

Son niños rusos. Tienen el corazón tan grande como su país. Dios no se equivoca. Coloca a cada uno en el lugar que le corresponde nacer. Aunque yo me queje de ser un Europeo malnacido en Cuba.

Aricha también mantiene una actitud estoica. Por supuesto que no me refiero al esfuerzo físico, pero sí a la actitud frente al camino que tienen por delante. Serena, taciturna; sin responder a las inclemencias. 

Mitya y Aricha se despeñan a 800 km por hora cuesta abajo. La vuelca varias veces lanzándola casi a la deriva, le choca contra las maletas de otros, le escacha una oreja… Y ella, in pauca, lo soporta todo sin chistar.

niños rusos en la nieve
Mitya y Aricha: Varios Kilómetros de la misma travesía…

No sé si para ti esto no es interesante, pero lo cierto es que fue una de las experiencias más representativas de la Russia que conocí en mi Slow Travel por estas tierras rusas.

Desde hacía rato me causaban asombro los niños rusos, por sus horarios cotidianos y formas de juego. Pero, desde aquel instante, se acrecentó en mí una admiración infinita. Ahora entiendo por qué juegan en la nieve como si fuese algodón caliente. Es que tienen un valor por encima de este clima poderoso.

(…)

Hoy me quito el sombrero en forma de despedida respetuosa.

Tío Lucio el viajero.

Post scriptum obligatorio:

Es una lástima de terrible tristeza que al escribir esta página sobre el valor de algunos rusos, el gobierno de ese país esté destrozando Ukraine, sin tener en cuenta nada de lo… Dios bendiga Ukraine y todos los pueblos maltratados por la mediocridad y arrogancia de los gobernantes. Aclaro que amo también al pueblo ruso. La gente no siempre representa a su gobierno… Viva La Paz de Cristo.

Mi gente, me considero Mochilero de Cuerpo y Alma. ¡Felices viajes! Y nos vemos por las calles del mundo.

2 Comentarios

  • Esther Rosales Sánchez

    Impresionantes viajes tanto por Cuba cómo por Rusia. Si fuera más joven y no le tuviera pánico a los aviones también me gustaría realizar algún viaje.

    • Lucioviajero

      Jaja, Fuera ese miedo. Espero que tengas muchos viajes más. Puedes viajar por Cuba en Tren. Para mí, ese es el sistema de transporte favorito. Dios te bendiga.
      Abrazos de camino,
      Tío Lucio el viajero.

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