Estacion Trenes Kazan Tatarstan
Relatos de Viajes

Mi primer Transiberiano Kazan – Moscú (II)

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Tic-Tac. El tiempo se acaba y mi Primer Transiberiano rumbo a Moscú está próximo. Son las 3 y pasa por Kazán sobre las 4 de la tarde, con horario de salida 16:50.

Soy una verdadera vengüenza de turista. Voy a los destinos más bellos y no me llevo recuerdos de ellos, más allá de los que toman la lente de la cámara y mis neuronas semidespiertas.

Así me ha sucedido en tantos lugares, que podría recordar aquellos de los que tengo un souvenir: Nueva Gerona y La Habana (por mi luz interior que allí vive). Jajaja. Me justifico. Si a cada paso, te llevas un regalo, ¿cómo cargas la mochila luego de 20 destinos? Aunque bien se pueden ir dejando a la deriva al mismo tiempo que los capturas; pero eso suena un poco descabellado. Un sinsentido de los recuerdos.

Çäkçäk

De mi viaje a San Petersburgo, la ciudad más bella que he conocido (aunque Kazan le hace competencia de a todas, todas), me arrepentí no haberme comprado una bufanda con el nombre de la ciudad… Hoy, caminé por el Boulevard de la calle Bauman, sin decidirme a comprar nada. Estoy más renuente que nunca. Sin embargo, sí que existe un emblema de Tartaristán que podría llevarme: el legendario Çäkçäk, ɕækˈɕæk, Cəkcək, Чәкчәк, чак-чак, Chak-Chak. Su milenario postre colmado de tradición.

Me acerco a un establecimiento casi en la misma puerta de la estación del metro que tienes en las cercanías del Kremlin, con su caballo a la entrada que alude a los estraterrestes y adivinos de una orden abandonada en las hordas antiguas de Mesopotamia.

Como era de suponer, allí estaba, anacrónico y sugerente, en medio de una tienda de cualquier cosa menos de comida. Sereno en las vidrieras. Pero esta es la autoridad que te reviste cuando eres el postre nacional de la República de Tatarstán.

Para no sentir vergüenza esperé a que se marcharan los clientes. Con el traductor loco de Google inquiero a la tendera si el Chak-Chak se puede comer así o debo prepararlo con leche, o cualquier otra cosa que me obligue a cocinar.

–No, no. El Chak-Chak ya está preparado como Fast Food. Me dice con alegría que rayaba casi la carcajada. Así logro salir de Kazán, siendo la tercera ciudad que me ha obligado a un auto-regalo, en más de 40 años.

Si leemos en Wikipedia, es un dulce hecho de harina hervida en aceite; al que se le mezcla con sirope de miel. Estos ingredientes los puedes sentir en el paladar. Incluso, sin conocerlo, ya intuyes, o andas cerca de lo que es. Es uno de esos platos sencillos pero exquisitos; de los que dices no comeré más…, y sigues picando gusanos como un pollo con hambre. Lo digo por experiencia propia.

Quiero compartir contigo este detalle curioso que encontré en Wikipedia: el mayor çäkçäk (1000 kg) del que se sabe fue preparado el 29 de agosto de 2005 durante la celebración del milenio de Kazán.

Una y otra vez, las despedidas

Estación Trenes rusos Kazan Tatarstan
Estación de Trenes de Kazan Tatarstan. La nieve se levanta unos 10 centímetros.

Tenemos -3 grados con sensación térmica de -7. La nieve se ha adelantado este año –me dicen. Lo normal es verla en cualquier momento antes de fin de año, pero no ahora, en los primeros días de noviembre. Aunque otra persona me dice que le ha visto hasta en octubre. Desconozco cualquier tema nevado…

El silencio espiritual que acompaña a los viajeros cuando se marchan ya gobierna mis pasos hasta la Estación de Trenes de Kazán (Казанский Вокзал)

Ya estoy en el tren. Es probable que las ganas de continuar ruta se superpongan a las de regresar. Pero esta vez, un alivio se apodera de mí en el calor hogareño de nuestro vagón.

Esta vez, no comparto espacio. Al menos, no en inicios, porque una hermosa chica asiática (uzbeca) se pasa al asiento vacío frente a mí, con una sonrisa de mil ángeles y una mirada perdida que alegra la existencia. No cabe duda que debe gozar de una hermosa paz interior. Una actitud en mí bastante ausente por estos días. Es menuda y trigueña. Aunque lo supe por las profundas cejas, pues dos pañuelos superpuestos impedían divisar su cabellera.

Cruzamos muy pocas palabras formales, porque desconozco esta lengua que ha llegado tarde a mi vida. Pero el simple hecho de mirarle en silencio y sonreír juntos a cada acto de los demás que nos ofrece gracia, ya es suficiente para hacerme sentir doblemente dichoso. Jajaja. No tengas por atinado este pensamiento, pero, sin tener base racional me ha recordado Mi guitarra y voz, de Jorge Drexler, y tema que empleé para pintar mi primer cuadro al óleo.

(Vaya locuras eléctricas en nuestra psiquis.)

Una vez más en Mi Primer Transiberiano

Mapa Moscu Kazan Transiberiano
Ruta de Tren Moscú Kazán, tomado de Google Maps.

Puede que alguien diga que viajar en tren de Moscú a Kazán no lo es; pero en realidad sí forma parte del legendario Ferrocarril Transiberiano. Sé que no es de los más usados en la actualidad, e incluso solo algunos trenes rusos tradicionales emplean esta vía. Te recuerdo que la ruta sureña del Transiberiano pasa por Kazán. Me ha encantado. Es la mística del viajero que encuentra el deseado trofeo. Una vez más me quejo de no poder realizar todo el trayecto. Espero mantenerlo en deuda. Sin embargo, asimismo, algo incoherente me intyecta la sensación sensación de no volver a ver otro tren ruso de larga distancia.

De tan famoso, se ha visto El Transiberiano en varios filmes, pero, el que mejor recuerdo ahora mismo, es en los capítulos de Masha y el Oso (Маша И Медведь), que tanto hemos visto y revisto Lucía y yo. Figuro su felicidad (la de Masha), por vivir a unos pasos de la estación; y lo fácil que será para ella reservar El Transiberiano.

Adiós Kazán de mi vida

Catedrales de Kazan Tatarstan
Una de las tantas Iglesias que encuentras en tus recorridos por Kazán Tatarstan.

El reloj de los andenes marca las 16:50. Sigiloso, como quien no desea despertar a los vecinos, esta larga mole de hierro despega cargando cada uno de nuestros equidistantes anhelos. Gracias a Dios, salió en tiempo. Nada más agradable.

Mientras Kazán se despide con sus caricias sobre la “bahía” del Volga, nosotros señalamos cada edificio, cada gesto, cada despedida en una hilarante euforia infantil.

Es bella esta muchacha –me digo–, mientras ella al mirarme devela una sonrisa injustificada, tierna, infinitamente tierna. A veces, con tanto hielo, olvido que existen personas así.

Nos esperan 13 horas de viaje hasta la capital de la Federación Rusa.

Desde Mi Primer Transiberiano,

Tío Lucio el Viajero.

Mi gente, me considero Mochilero de Cuerpo y Alma. ¡Felices viajes! Y nos vemos por las calles del mundo.

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